Descubriendo Cátedra

Todos nos miramos a la vez pensando que era difícil encontrar en España una cerveza tan sabrosa como esa, cuestionándonos por qué teníamos que conformarnos con las cervezas industriales tan parecidas, más próximas a un refresco que a un disfrute.

Era el viaje de estudios fin de carrera al que tantas ganas teníamos de llegar y que suponía un premio a tantos años estudiando en la universidad. El profesor de ingeniería intentaba explicarnos el porqué del proceso artesanal, que derivaba en el sabor de la cerveza: las temperaturas, los tiempos y los ingredientes. Fue en el viaje entre Hamburgo y Frankfurt cuando empezamos a plantearnos que, ante la dificultad de encontrar trabajo, podíamos intentar hacer en España una cerveza tan deliciosa a un precio justo. El profesor de economía nos instruyó sobre cómo los costes y la distribución eran las claves de hacer llegar al consumidor un producto Premium a un precio razonable, cercano al de las cervezas industriales.

Apareció la ilusión al entrevistarnos con el profesor Müller, que nos proporcionó las recetas de las primeras cervezas artesanas, un rescate a tiempo para recuperar un sabor genuino, natural y original. Detrás de sus gafas se adivinaba un entusiasmo arrollador que derivaba en su generosidad, y nos ofreció algunos secretos sobre cómo ejecutar y perfeccionar el proceso con la tecnología y la maquinaria que el desarrollo había conseguido hacer. Una mezcla revolucionaria, sabores y recetas antiguas puestas en el mercado con una tecnología actual, lo que derivaba en un producto exquisito a un precio razonable.

Así surgió Cátedra, una cerveza que rescata las más antiguas recetas de la cerveza alemana perfeccionada con las técnicas de elaboración actual, un disfrute puesto en boca con un proceso de fermentación natural. La academia permite eso, poner la ciencia al servicio de la tradición. Un viaje de estudios para recordar.